COMARCAS ARAGONESAS

viernes, 7 de octubre de 2016

LOS AGUARALES DE VALPALMAS

     Salimos de Zaragoza por la A-23, dirección Huesca, tomando la salida hacia Ejea de los Caballeros. Entre las localidades de Valpalmas y Piedratajada hay un camino señalizado que nos indica Los Aguarales. Se trata de una pista en buen estado. El coche se puede dejar en cualquier parte del camino, prestando atención a que no estorbe y podemos dar un paseo, Se trata de un terreno semiárido con abundancia de romero. Cuando se llega hay un panel informativo y tenemos varios puntos de observación: desde arriba , para verlo todo en su conjunto, y desde abajo, para poderlo disfrutar  en todo su espectacularidad. Bajamos unas escaleras y empezamos el recorrido, el cual está marcado y protegido para preservar estas formaciones. Seguimos siempre el camino marcado y sin tocar las formaciones. Lo extraordinario del lugar es la complejidad de las formas, su anchura considerable y sinfín de morfologías y cavidades.
     Los Aguarales de Valpalmas ( también llamados los Aguarales de Valdemiraz )  son un verdadero monumento geológico, tan espectacular y sorprendente como frágil. Esta pequeña Capadocia aragonesa , tiene su origen en la erosión del agua sobre la arcilla. La investigadora Paloma Ibarra describe este paraje como el “resultado de la acción erosiva de los flujos de agua tanto superficiales como subsuperficiales, en un proceso conocido como piping, sobre materiales poco resistentes y en un ambiente semiárido con precipitaciones esporádicas de carácter tormentoso. El agua se infiltra en el suelo aprovechando pequeñas grietas o conductos de lombrices y va generando corrientes de barro y agua que son capaces de crear conductos por las que circular y evacuar.”Como explica Ibarra, el agua más que el viento, es la causante de las sinuosas formas y de la “progresiva ampliación de galerías subterráneas que va generando cavidades a distintas alturas lo que acaban provocando colapsos y desplomes. La acción de las aguas superficiales ligada a los momentos de precipitaciones más abundantes agranda surcos, arrastra materiales y termina de modelar este frágil y dinámico paisaje.”

     El paisaje que contemplamos nunca será el mismo. Es un paisaje vivo. Y eso lo hace más mágico aún. En el silencio reinante, hay que dejarse llevar por la imaginación… No dejéis la vuestra en casa. Disfrutad.


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