Salimos de Zaragoza por la A-23,
dirección Huesca, tomando la salida hacia Ejea de los Caballeros. Entre las
localidades de Valpalmas y Piedratajada hay un camino señalizado que nos indica
Los Aguarales. Se trata de una pista en buen estado. El coche se puede dejar en
cualquier parte del camino, prestando atención a que no estorbe y podemos dar
un paseo, Se trata de un terreno semiárido con abundancia de romero. Cuando se
llega hay un panel informativo y tenemos varios puntos de observación: desde
arriba , para verlo todo en su conjunto, y desde abajo, para poderlo
disfrutar en todo su espectacularidad.
Bajamos unas escaleras y empezamos el recorrido, el cual está marcado y
protegido para preservar estas formaciones. Seguimos siempre el camino marcado
y sin tocar las formaciones. Lo extraordinario del lugar es la complejidad de
las formas, su anchura considerable y sinfín de morfologías y cavidades.
Los Aguarales de Valpalmas (
también llamados los Aguarales de Valdemiraz ) son un verdadero monumento geológico, tan
espectacular y sorprendente como frágil. Esta pequeña Capadocia aragonesa ,
tiene su origen en la erosión del agua sobre la arcilla. La investigadora
Paloma Ibarra describe este paraje como el “resultado de la acción erosiva de
los flujos de agua tanto superficiales como subsuperficiales, en un proceso
conocido como piping, sobre materiales poco resistentes y en un
ambiente semiárido con precipitaciones esporádicas de carácter tormentoso. El
agua se infiltra en el suelo aprovechando pequeñas grietas o conductos de lombrices
y va generando corrientes de barro y agua que son capaces de crear conductos
por las que circular y evacuar.”Como explica Ibarra, el agua más que el viento,
es la causante de las sinuosas formas y de la “progresiva ampliación de
galerías subterráneas que va generando cavidades a distintas alturas lo que
acaban provocando colapsos y desplomes. La acción de las aguas superficiales
ligada a los momentos de precipitaciones más abundantes agranda surcos,
arrastra materiales y termina de modelar este frágil y dinámico paisaje.”
El paisaje que contemplamos nunca
será el mismo. Es un paisaje vivo. Y eso lo hace más mágico aún. En el silencio
reinante, hay que dejarse llevar por la imaginación… No dejéis la vuestra en
casa. Disfrutad.
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