En la tercera guerra carlista, en la línea de defensa del Ebro, se construyeron una serie de torres o fortines militares para facilitar la transmisión de señales ópticas entre ellos. Situadas en colinas o promontorios destacados, se comunicaban con señales que se transmitían con fuego, espejos, banderas o unos aparatos articulados llamados “salamancas”. Os dejamos con un breve ejemplo de dos fortines situados en la comarca del Bajo Aragón /Caspe: Torre Turlán y Torre Valdemoro. La primera de ella, a unos 6 km de la localidad caspolina y a unos 200 m. de altitud, es de fácil acceso por la carretera N-211 , desde ella el Mar de Aragón es un espejo que guarda bajo él una fértil huerta; la torre está mejor conservada que la torre de Valdemoro, la cual, también a 6 km del núcleo urbano de Caspe y con acceso desde la misma carretera, tiene una altura de 221 m. Una sencilla excursión que no os dejará indiferentes.
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