Es el turno de la
comarca del Matarraña, la cual hemos pateado en varias ocasiones y no nos ha
defraudado ninguna de ellas. Buena manera de comenzar es el paseo por los pozos
de La Pesquera, las pesqueras o los tolls como queramos llamarlos. Son piscinas
naturales de aguas color turquesa y temperatura muy cercana a la del mar
Mediterráneo que forma el río Ulldemó, afluente del Matarraña, en el término
municipal de Beceite.
Después
de tan agradable paseo, nos dirigimos a Valderrobres, concretamente tomamos la
carretera a Fuentespalda y a unos 7 km, sale una pista a la derecha que nos
llevará a los altos de la Moleta. Dejamos el coche allí donde comienza la
senda. El camino ( siempre ascendente pero sin mucho desnivel) es muy
agradable; troncos caídos, abundante vegetación arbolada, setos silvestres y
muchas jaras de color morado deshojadas por el viento que sopla en la zona. No mucho
después, alrededor de media hora, nos encontramos con un desvío que nos indica
la ermita de Santa Magdalena y continuando recto nos lleva hasta La
Moleta, donde dirigimos nuestros pasos en primer lugar. Grandes rocas
desprendidas jalonan el camino. La cima de La Moleta (819 m) es una planicie
boscosa y de abundante matorral. Desde allí se puede apreciar La Caixa y el
Perigañol, cimas que ya alcanzamos hace unos años, en la segunda ocasión que
viajamos al Matarraña. La Caixa está especialmente guapa bajo los dorados rayos
del sol de la siesta. Volvemos sobre nuestros pasos y al llegar al poste
del desvío anteriormente mencionado, continuamos hacia la ermita de Santa
Magdalena, una peculiar ermita rupestre en ruinas, de grandes dimensiones. Lo
primero que llama la atención es la majestuosidad asilvestrada del enclave.
Exvotos, alguna imagen y fotografías de la santa, nos recuerda el culto
cristiano del lugar. Todo está lleno de cascotes, trozos de rocas...lo cual
denota un gran abandono y cierto vandalismo que ha llevado a
destrozar incluso el bello arco de medio punto de la entrada de la cueva (tiene
unos diez metros de longtud y unos tres y pico de altura).
Los estudiosos indican que se trata de una ermita cátara. Es hora del regreso y
lo hacemos hasta el punto inicial de partida, una hora y media después.
De vuelta a Valderrobles , nos vigilan de nuevo La Caixa y
el Perigañol. Peña Galera luce dorada. El Matarraña y su duende.
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