En la comarca de la Ribagorza, el Alto de Bonansa (1359m) siempre nos trae recuerdos con olor a GR-15, pero en esta ocasión nuestro objetivo es menos ambicioso. Queremos ascender a la Cruz de Bonansa ( no sabemos el origen del nombre ya que en la cima no hay ninguna cruz, lo que sí sabemos es que ese es el nombre del vértice geodésico y es él el que bautiza al monte). Es una de las cumbres más elevadas de la Sierra de Sís, que se encuentra entre el valle del Isábena y el río Noguera-Ribagorzana.
Aparcamos el coche en la explanada del alto de Bonansa e iniciamos nuestra ruta por la pista que lleva a una especie de balsa, suministro de agua del pueblo de Bonansa, cruzamos una valla metálica y pronto la pista se adentra en un bosque de pinos que dan buena sombra, lo cual se agradece dadas las altas temperaturas de este mes de julio tan caluroso. Iremos por bosque casi todo el camino.
Pronto cruzaremos el Arroyo de la Mola dejando el barranco del mismo nombre a nuestra izquierda. Los pinos darán paso a un hayedo impresionante que nos acompañará durante un largo trecho. La pista comienza ascender sin descanso y sin pérdida. Al cabo de poco más de una hora llegamos a un pequeño prado, rodeado de pinos, donde aún se pueden ver algunas mustias flores amarillas de los erizones, es el Clot de Pegá. Desde allí caminamos un poco más hasta llegar a un collado desde donde se ve la senda que nos llevará al vértice geodésico, a 1765 m. de altitud.
En la cima ya no hay sombra y el calor aprieta, pero nos tomamos el tiempo necesario para contemplar las impresionantes vistas. La panorámica nos ofrece imágenes de cumbres pirenaicas y prepirenaicas como Pedraforca, los Besiberris, Vallibierna, Maladeta, Gallinero, Sierra de Chía, Turbón y Tozal del Amurriadó entre otras muchas.
Volvemos por el mismo camino, ya todo bajada.
RUTA: Lineal
DISTANCIA: 7 km, aproximadamente.
DESNIVEL: 428 positivos y 428 negativos.
DURACIÓN: 3 horas ida y vuelta.
DIFICULTAD: Fácil.
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